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JULIO CASTRO CALDAS (1943-2020), Eugenio Gay Montalvo

07-01-2020

El día 4 de este mes enero de 2020 falleció el ilustre jurista y abogado  Julio Castro Caldas, a los 76 años de edad, y era enterrado el día 7 de este mismo mes en su ciudad natal de Lisboa, después de que se celebrara la misa corpore insepulto en la Basílica Da Estrela, de esa capital.  

Julio Castro Caldas ha sido un excelente abogado, de una larguísima trayectoria profesional, desde el año 1968 hasta su fallecimiento, lo que le llevó a ser elegido por sus compañeros decano (bastonario) de la Ordem Dos Advogados Portugueses entre los años de 1993 y 1998. En aquellos momentos  tuve oportunidad de coincidir con él siendo yo decano del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona y  Presidente del Consejo  General de la Abogacía Española. Castro Caldas también fue uno de los primeros presidentes de la Federación de Colegios de Abogados de Europa (FEB) y dejó una impronta imborrable  en los quehaceres de la abogacía institucional europea en el período de elaboración de muy importantes directivas, que han repercutido positivamente en nuestra profesión en el ámbito de la Comunidad, hoy Unión Europea. Ha sido un gran profesional, maestro de generaciones de abogados portugueses y extranjeros entre los cuales se encuentra mi hijo Leopoldo, que hizo una pasantía en su despacho (Sampaio-Jardim-Caldas), del que formaban parte Jorge Sampaio y  Torcuato Jardim, que fueran Presidente de la República de Portugal y Ministro de Justicia respectivamente.

Julio ha sido un gran y querido amigo con el que he compartido horas de trabajo en proyectos de la abogacía y en defensa de los derechos humanos.  Él mismo, en los comprometidos momentos de la Independencia de Timor-Este, actuó de forma exquisita como Ministro de Defensa de Portugal facilitando una transición democrática de la última excolonia portuguesa, ayudando en la elaboración de su Constitución y preservando, así,  su independencia respecto a  Indonesia. Hizo, pues, honor a la máxima romana de que a los abogados no les corresponde sólo la defensa de los intereses privados de los ciudadanos, sino que la salud de la propia república es de su incumbencia (in advocatorum tutela non privatorum dumtaxat sed et reipublicae salus continetur).

En estos momentos de tristeza quiero dejar testimonio de mi reconocimiento y del despacho que tengo el honor de presidir hacia su figura  y deseo transmitir nuestro sentido pésame por el fallecimiento de quien hemos sido, además, asociados y consejeros de nuestras respectivas firmas profesionales. 

Vaya desde aquí, a su viuda, hijos y nietos, nuestro más sentido pésame.

Descanse en paz.

 

Eugenio Gay Montalvo.

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